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El Arte De Tropezar Con La Misma Piedra

El arte de tropezar con la misma piedra

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Cuántas veces hemos dicho eso de: ¡Qué mala suerte! Siempre me tocan hombres que no se comprometen. O, “esto de vivir en pareja no es lo mío, todas son unas celosas.”

Cuando emprendes este camino del amor, cual periplo de Indiana Jones, no eres consciente de la mochila que cargas desde niño.

Vas por el mundo tropezándote “casualmente” con posibles parejas que parecen ser todas iguales, cortadas por el mismo patrón. Son similares en las actitudes hacia ti, en sus valores, en sus miedos y hasta en su forma de andar.

Lo que te despista un poco es que no comparten DNI pero, salvo esto y cuatro cosillas sin importancia como el tipo de trabajo (a veces incluso son de la misma profesión) o el barrio de residencia, en todo lo demás, tus amores son un calco.

Vienen a mi consulta mujeres que parecen repetir el tipo de hombre en cuanto a adicciones se refiere. También las hay que se dan de bruces contra varios señores, uno tras otro, con el mismo miedo al compromiso o comportamiento narcisista.

Cuando reparas que algo está pasando porque tus ex parecen sacados todos de un Mujeres Hombres Y Viceversa muy extraño y particular, es momento de parar en seco.

Normalmente han de pasar varias parejas por tu interesante y mágica vida para que tomes consciencia de dichas similitudes, las cuales suelen ser negativas.

Llegados a ese punto de “click” emocional o “ay caramba” afectivo, es cuando tenemos una misión: saber por qué los atraigo.

Esta es la pregunta del millón: ¿Atraigo a esa maravilla de personas en tropel o me ven la cara de gustarme ese perfil y se me arriman? ¿Me gusta ese tipo de pareja o la rechazo tanto que la vida me da dos tazas?

Pues bien, la respuesta es doble. Cuando empiezas tu edad de buscar pareja cual calcetín sacado de la lavadora, vas a sentirte atraído/a por aquello que te es familiar, aquello que conoces de la infancia. No es de extrañar que la gente se case con su padre o con su madre, metafóricamente hablando.

Si para ti, la figura de lo que es un hombre es tu padre, buscarás en mercadillos de internet y entre la gente de tu empresa, hombres que te lo recuerden. Querrás escenificar el drama vivido de niña/a con un hombre o mujer con el/la que es imposible resolver ese caso. Si tu padre te abandonó o tu madre no te prestaba atención, jamás vas a conseguir eso mismo de la pareja, a la cual ves reflejado a tu padre o madre.

No solo escogemos con el inconsciente parejas que, nos hagan felices o no, nos recuerdan a las figuras importantes de la infancia, si no que, vamos a resonar con las personas que tengan tu mismo trauma o bien, el complementario.

Si eres muy dependiente, darás con parejas o romances “pasotas” o bien, con otro necesitado de afecto igual que tú, para que te indique donde está la herida no sanada.

La solución no es cambiar de cónyuge o de novia, eso puede ser el primer paso. Sin embargo es insuficiente. Requerirá de tu parte que identifiques el patrón afectivo (o patrones) y lo trasciendas. Es decir, te des lo que no te supieron dar ni tus padres ni esas flamantes parejas que te completaban o reflejaban, pero no te llenaban.

Cuando sabes de donde viene el asunto de las “parejas dominó” y te decides a cambiar tus creencias respecto a lo que es una pareja y el amor, sanarás y dejarás de atraer a tu vida a personas inadecuadas y ya no elegirás, erróneamente, compañero/a de vida.

Te deseo que tomes muchas buenas decisiones en tu camino y que, por fin, dejes de tropezar con la misma piedra, te mereces ser feliz.

Meri Camats, coach de relaciones tóxicas.
www.mericamats.com

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