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El Amor Lo Puede Todo. ¿De Verdad?
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El amor lo puede todo. Nos gusta creer en ello, porque nuestra idea del amor sigue teniendo mucho que ver con la que creo el Romanticismo en el siglo XIX. La fidelidad sin fin, la pasión para siempre, el compromiso eterno: a pesar de los cambios en la forma de enfrentar las emociones y la sexualidad, seguimos buscando esa fusión física y emocional, aunque solo sea una vez en la vida.

 

Pero la realidad es, sin duda, menos “romántica”, aunque también más interesante. La pasión, que dura los primeros años, se apaga o simplemente se apacigua, y si la relación está realmente consolidada, da paso a un compromiso vital más profundo. Frente a los cuentos de príncipes y princesas, pese al beso final de las películas, que jamás cuentan lo que viene después, el amor de verdad se impone como la unión de dos personas que han decidido caminar juntas por la vida, criar a unos hijos en algunos casos,  y ayudarse mutuamente ante los conflictos. Pero, ¿puede durar esto para siempre?

 

El amor romántico no existe y la pareja que se quiere y comparte los afanes de la vida cotidiana desgraciadamente tampoco dura para siempre en un gran número de casos. Pero esto no quiere decir que tenga que desaparecer el respeto, cuando se toma la decisión de poner fin a la convivencia. De ello depende un divorcio sereno, en lugar de una guerra que destrozará, sin duda, a ambas partes y, lo que es más importante, al eslabón más débil: nuestros hijos.

 

El divorcio o la separación deben afrontarse como la oportunidad de iniciar una nueva vida, no como el amargo punto y final. Por eso, la rabia, el resentimiento, el ánimo de venganza, el chantaje o la falta de respeto deben quedar fuera. En el nuevo divorcio del siglo XXI no hay guerra, sino serenidad y negociación responsable. Sigue habiendo heridas, por supuesto, pero sabemos que por encima de ellas están nuestros hijos y nuestra futura felicidad.

Hay muchas cosas que decidir: qué pasará con nuestros bienes, si la custodia de nuestros hijos será o no compartida o quién seguirá viviendo en la casa familiar. Lo primero que hacemos es acudir a un abogado. Pero, ¿puede él ayudarnos a tomar decisiones en todos estos aspectos? ¿Qué pasa si la confusión o la tristeza del momento nos llevan a decidir de forma muy equivocada, con graves consecuencias para el futuro?

 

Nuestro abogado puede aconsejarnos en la parte legal, pero no es suficiente. Un divorcio es mucho más y no tiene por qué ser traumático o amargo. Ese es el objetivo de CelEXtina, el primer equipo de “divorce planning” de Europa en el que encontrarás un experimentado equipo de profesionales que facilitan el proceso de “desacoplamiento” y te aconsejan lo mejor para ti: te ayudan a organizar tus finanzas, a prever los impuestos que tendrás que pagar, a encontrar una nueva casa, si lo necesitas y, lo más importante, a evitar que tus hijos sufran. Este equipo multidisciplinar incluye coach emocional, abogados, psicólogos o expertos financieros. El amor del siglo XXI, tan diferente del romanticismo del siglo XIX, requiere también una forma de divorciarse acorde con su tiempo: rápida, eficaz y sin traumas. Para que, de verdad, suponga un nuevo comienzo en tu vida, no una caída al vacío.

Img: Pixabay

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