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5 claves para tramitar un divorcio de mutuo acuerdo

5 Claves Para Tramitar Un Divorcio De Mutuo Acuerdo

Como conseguir un divorcio de mutuo acuerdo beneficioso para los hijos

Para tramitar un divorcio de mutuo acuerdo es importante saber sobre qué cuestiones deberéis llegar a acuerdos, y los pasos a dar para llevar a cabo el trámite.

El matrimonio es un proyecto vital y, cuando la pareja decide divorciarse, también termina irremediablemente todo aquello que lo sostenía: una casa común, una economía conjunta, una rutina asentada, un círculo social… Tomar decisiones al respecto con las emociones a flor de piel resulta complicado.

Los sentimientos necesitan tiempo para asentarse, pero esto no debe impedir que lleguéis a un consenso que permita un divorcio de mutuo acuerdo. Es, sin duda, lo mejor para vosotros, pero, sobre todo, para vuestros hijos.

A continuación, enumeramos las claves que debéis tener en cuenta para conseguir tramitar un divorcio de mutuo acuerdo. Estas cinco medidas son fundamentales y deberán quedar reflejadas en el convenio regulador que acompaña a la solicitud de divorcio.

1. Guarda y custodia.

Cuando hay hijos en común, debéis establecer las medidas paternofiliales respecto a sus cuidados. Podéis acordar quién de los dos ostentará su guarda y custodia y establecer un régimen de visitas para el otro progenitor: por ejemplo fines de semana alternos y algún día entre semana. También podéis optar por una custodia compartida, que implica que vuestros hijos pasen la misma cantidad de tiempo con cada uno de vosotros, estableciendo los periodos como mejor se ajuste a vuestras rutinas (horarios de trabajo, localización de colegios, etc). Los niños pueden, por ejemplo, permanecer unos días de la semana en casa de uno y otros días en casa del otro, alternando los fines de semana. Otra opción es que exista un solo domicilio para los niños (llamado “nido”) y que sean los padres los que se desplacen cada cierto tiempo. En cualquier caso, es importante que tengáis en cuenta la opinión de vuestros hijos.

2. Pensión de alimentos.

Si teníais establecida en vuestro matrimonio una separación de bienes y optáis por la custodia compartida, podéis fijar cada uno la aportación de una cantidad a un fondo común para los gastos de vuestros hijos. En caso de una custodia no compartida, siempre debe pactarse una pensión de alimentos para éstos. Es un trámite irrenunciable. Esta pensión debe adaptarse a la capacidad económica del cónyuge que la preste y a las necesidades de los hijos menores. Si vuestros hijos son mayores de edad, pero dependen económicamente de vosotros, también tienen derecho a la pensión de alimentos, siempre que cumplan con sus obligaciones, que habitualmente son sus estudios.

3. La vivienda familiar.

Si tenéis hijos menores, la vivienda familiar se atribuye preferiblemente al progenitor que detenga su guarda y custodia. También se puede pactar un límite temporal al uso de esa vivienda por parte del progenitor que la disfruta. Normalmente es hasta que los hijos se independizan, pero ese tiempo puede variar según las circunstancias. Si se trata de una custodia compartida, se puede pactar el uso de la vivienda matrimonial como nido o atribuirla, si es necesario, al cónyuge más necesitado económicamente. Resulta complicado continuar la convivencia después de tomar la decisión de la separación.

4. Los bienes en común, muebles e inmuebles.

En el convenio regulador del divorcio, se puede pactar a quién de los dos cónyuges se adjudican los bienes comunes. Lo más importante es mantener un reparto equitativo, no sólo en bienes sino en lo que respecta a su valor. Es imprescindible conocer las repercusiones fiscales de los pactos alcanzados antes de formalizarlos. Busca asesoramiento profesional. Existe también la posibilidad de mantener su cotitularidad y pactar la forma de hacerlos rentables.

5. La prestación compensatoria y la compensación por razón del trabajo.

La prestación compensatoria se establece cuando, como consecuencia de la ruptura matrimonial, se origina un desequilibrio económico entre los cónyuges. Se suele pactar una pensión mensual y, normalmente, por un tiempo limitado, para la persona a la que más ha perjudicado la separación desde el punto de vista económico. Sin embargo, siempre es posible renunciar a cualquier tipo de compensación económica, si no se da este desequilibrio económico o patrimonial. Si acordáis esta compensación, debéis pactar también la cantidad y la manera de satisfacerla.

La compensación por razón de trabajo se plantea cuando uno de los miembros de la pareja se ha dedicado a la familia durante el tiempo que duró el matrimonio, renunciando a su actividad profesional,o ha trabajado para el otro cónyuge por una retribución insuficiente o sin retribución alguna. Se debe estudiar el caso concreto para establecer la procedencia y cantidad de la misma.

También resulta esencial estudiar las consecuencias tributarias de estos acuerdos, con asesoramiento de expertos.

Además de estos temas esenciales, se pueden acordar otras cuestiones que requiera cada caso concreto, así que es importante que os podáis asesorar de cómo adaptar el proceso a las necesidades de vuestra familia.

CÓMO FORMALIZAR LOS ACUERDOS

Una vez alcanzados dichos acuerdos se deberán plasmar en un documento llamado Convenio Regulador, que deberá ser firmado por ambos y elevado a público. Si existen hijos menores el trámite de formalización del documento deberá ser a través del Juzgado de Familia de vuestra localidad, ya que el Ministerio Fiscal deberá emitir un informe favorable respecto a las medidas acordadas, en protección de los menores. En caso de que no existan hijos menores podríais formalizar el Convenio de separación o divorcio elevándolo a público en un Notario.

LA DOCUMENTACIÓN QUE DEBES ACOMPAÑAR

Junto con este Convenio Regulador, además de redactar una demanda de  deberéis presentar la siguiente documentación:

  • Certificado literal de matrimonio, en caso de estar casados.
  • Certificado literal de nacimiento de los hijos comunes, en caso de tenerlos.
  • Certificado histórico de empadronamiento, para acreditar la competencia judicial.

Además de esta documentación, puede ser necesario aportar alguna documentación adicional según la Comunidad Autónoma donde se presente el procedimiento y según el caso concreto.

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